Cambacuá, una de las playas más emblemáticas de la región, fue escenario de lamentables episodios que generaron indignación entre quienes valoran y protegen la fauna silvestre. Imágenes tomadas días atrás muestran cómo perros sueltos, llevados por visitantes, destruyeron nidos de aves protegidas como rayadores, atíes y chorlitos. Las huellas de los animales en el lugar evidencian el daño ocasionado, poniendo en riesgo estas especies que eligen la zona como hábitat.
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Como si esto no fuera suficiente, el pasado miércoles, un grupo de flamencos rosados que descansaba en la playa durante su migración fue espantado por una mujer y una niña, quienes, sin considerar la fragilidad de estas aves, interrumpieron su descanso.
«Quienes amamos el río y su entorno nos sentimos avergonzados por estos actos de desaprensión. La falta de empatía hacia los verdaderos dueños del ambiente es alarmante», expresó un vecino habitual de la zona.
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Es fundamental que los visitantes tomen conciencia y respeten las normativas que prohíben el ingreso de perros sueltos y cualquier actividad que perturbe a la fauna.
Finalmente, el cuidado del medio ambiente y sus especies no es solo una responsabilidad individual, sino un compromiso colectivo para preservar el patrimonio natural de nuestra región.