Semanario se despide de Lily Süllös

Semanario se despide de Lily Süllös

El primer director de la revista recuerda a la astróloga.

Semanario se despide de Lily Süllös

La entrañable colaboradora de Semanario tenía 84 años y muchas cosas por dar. El primer director de la revista la recuerda. Sus últimos horóscopos.

Más que una histórica colaboradora, Lily Süllos fue una integrante más del staff de Semanario, que la tuvo entre sus filas desde sus primeros números hasta la presente edición en la que el destino quiso que, pocos días antes de producirse su trágica muerte (15 de septiembre), nos dejara su último horóscopo para esta primavera que acaba de llegar y el tradicional de la semana.

Además de sus predicciones, en el nuevo número de Semanario podrás encontrar una columna en la que el primer editor de la revista, José Andrés Soto, recuerda a la querida astróloga. A continuación, reproducimos sus primeros tres párrafos:

ENIGMÁTICOS HASTA EL FINAL

Lenke y Ludwig Süllös se llevaron sus enigmas, no sólo el que ahora ocupa a los medios más diversos, el pacto suicida, a mi juicio lo menos enigmático de sus vidas, sino también los muchos que trajeron desde Europa y acrecentaron y alimentaron primero en Banfield y luego en Vicente López. Imagino la cara de Luis, entre impávido y desorbitado, su extraña expresión discepoliana, cumpliendo el mayor acto de amor de su vida, facilitar el tránsito de su adorada Lily a otra de sus vidas, para luego salir en su búsqueda. Es que tanto Lily como su hermano creían en la reencarnación, ella escribió un libro sobre el tema y solía recordar (?) en privado sus tránsitos anteriores por este mismo planeta, en el Imperio Austrohúngaro o la Antigua Grecia. Por lo tanto, y si millones de personas creen en el Dalai Lama, por qué no imaginar que a las 11.30 del 15 de setiembre, en algún lugar del mundo, esta vez bajo el signo de virgo, ha nacido el niño o niña que portará la esencia individual de Lily Sullos.

Lo que más le gustaba a Lily era escribir cuentos y le dolía que no tuvieran el mismo éxito que sus predicciones astrológicas. Sus fantásticos relatos eran mezcla de ficción y realidad, como su vida misma. Las biografías dicen que nació en Budapest, pero ella me contó alguna vez que había nacido en una región de Transilvania, otrora parte del Imperio Austrohúngaro y hoy Rumania, y que luego de la guerra dijo que había nacido en la capital magyar para que nadie dudara de su nacionalidad. Era orgullosamente húngara y amaba Budapest. Muchos de sus cuentos se pueden leer en internet.

Algunos han pretendido que sus horóscopos también han sido ficción. No es cierto. La seriedad de Lily Süllös con su trabajo era impresionante. La edición de su anuario siempre fue difícil para quienes tuvieron que trabajar con ella porque era obsesiva con cada explicación, reclamando espacio para explicar más y más sobre cada signo, cada cuadrante, cada ascendente y reiterar hasta el hartazgo que sus libros no eran predicciones, no adivinaban el futuro ni DETERMINABAN (lo escribía en mayúsculas) porque “el astrólogo no es un mago, no tiene poderes, sólo conocimientos”. Eso la enorgullecía: sus conocimientos, toda una vida estudiando el movimiento y posición de los planetas y sus efectos en cada lugar del cielo.

La nota completa y los últimos horóscopos de Lily Süllös, en Semanario